13 mar. 2008

Monteiro, un novel escultor

Es Monteiro un novel escultor que pasó de los treinta y tres años hace ya tiempo. Por eso tiene prisa en expresar todo lo que lleva dentro. Con la fuerza de un joven y la ilusión de un niño estrena exposición en la galería de Sargadelos. De la mano de su mentor, Xaime Quessada, proteico artista, arriba.En su puesta de largo trae decenas de obras de diverso tamaño y material. Fuego, aire, piedra, la denomina, sucesión sin los necesarios puntos suspensivos de una más amplia enumeración, pues hay tierras volcánicas y gres, ya en blanco, o con color, a las que hay que añadir las maderas de castaño y cerezo, además de granito y pizarra, y aún metal y resina de poliéster.Es un elenco, pues, un muestrario de su quehacer en estos pasados meses. Escultor en ciernes, su arte corre, alborozado, al encuentro del público en esta sala de tan emblemático nombre para la cultura gallega. Por ello, su advenimiento debe ser destacado con vigor, dada la escasez de espacios y oportunidades. Su presencia da luz a este esplendente marco en coincidencia de oposición con los días más oscuros del año, cuando el otoño se despide. Cómo no podía ser de otra manera, Monteiro bebe de las fuentes de su guía artístico. Mas los títulos (oestrimnios, milesios), y los materiales y formas quesadianas parecen ahogar su decir, en reiterativa temática conocida.Por eso, es de destacar su expresividad funeraria al homenajear al desaparecido hijo en este cíclico mes de los muertos: un busto entre dos funerarias esculturas-cipreses. Una expresiva elegancia emana del conjunto en sim bólico tratamiento del pathos. La muestra es, en sentido amplio, una expresión surrealista desde las formas figurativas que, a los ojos de Toño Monteiro, emanan desde los bloques con los que trabaja, intuición primaria desde la que la materia se impone. A los hados, y a la vitalidad del anciano artista, hemos de agradecer que haya cautivado a Monteiro ganándole para el arte escultórico, en este tránsito vital, haciendo bueno aquello de que cuando el discípulo está preparado aparece el maestro.La cabeza perdida de Damasceno Monteiro, nueva novela del gran Antonio Tabucci, a modo de thriller, parece señalar con prevención la idea de que con la cabeza en su sitio Toño Monteiro es una feliz promesa desde un expectante debut.

Por Xavier Limia de Gardón