2 mar. 2010

Deza, «tomada» por las tribus de Monteiro

Desde guerreros a ninfas, de dioses a condes y musas, se exhiben transmutados en pieda, acero o gres tras siglos de silencio de la mano del escultor ourensano Toño Monteiro. El centro comarcal Expodeza, en el polígono Lalín 2000, acoge desde ayer Terras de Oestrimnia , un viaje en el tiempo a través de dieciséis piezas que evocan mundos mágicos y oníricos del pasado gallego. Un recorrido por las raíces más legendarias de la historia de Galicia, «tribus» reflejadas en distintos materiales y técnicas. Incluso no faltan piezas dedicadas a los condes de Deza, elaborada en acero cortén, o la pareja de cilenos de Tabeirós. El gres, la piedra volcánica, la cuarcita, la pizarra, el granito o el acero cortén rememoran de la mano de Monteiro esas tribus ancestrales pasadas por el filtro de la imaginación. Un atractiva exposición que se podrá visitar hasta finales de mes en Expodeza, que no dejará indiferente al visitante. Toño Monteiro es un escultor autodidacta.

La firma lalinense de moda ya elaboró la nueva colección otoño-invierno. Incluso ya cuenta con el catálogo que recoge todos los diseños del creador Enmanuel Varela. Un trabajo del fotógrafo Kake y que contó como modelo a la actual miss A Coruña, Sarah López. Saray animó la noche del viernes en Viceversa. La discoteca estradense Viceversa acogió el viernes la visita de la ferrolana Saray, una de las ex concursantes de la undécima edición del concurso Gran Hermano. La joven binguera de 27 años compartió charla con la clientela de la discoteca y posó con ellos en las fotos. Los médicos amigos de Mario López desafiaron al temporal para comer en A Estrada. La tradicional comida de confraternidad de médicos que se celebra en A Estrada desde hace veinte años en torno a un cocido y al calor de Mario López reunió el pasado sábado a 25 amigos. Casi la mitad llegaron desde otros municipios, como Santiago, Pontevedra o Vigo, muchos desafiando un temporal que se anunciaba como muy fuerte para esa jornada. Acudieron casi todos los que anunciaron su presencia, salvo un par de temorosos ante su viaje por carretera hasta la villa. Se repitió ese entrañable encuentro, en la Nixon, de amigos de profesión y compañeros de promoción. Conversaron de casi todo, y comieron calentitos y secos, con el temporal detrás del cristal.

REFERENCIA: La Voz de Galicia