10 mar. 2015

Toño Monteiro, troncos que hablan...

XABIER LIMIA DE GARDÓN
En el Suroeste provincial está Ganceiros (Lobios), donde Toño Monteiro tiene casa y estudio-taller. Es este un espacio de ‘bocarribeira’, con grandes desniveles, cerca del cauce del Salas que desciende hasta encontrarse con el gran río Limia, remansado en el embalse de Lindoso. Enfrente está, al otro lado, Gález y A Terrachá, Entrimo. De estas tierras de sierras rocosas de la ‘Baixa Limia’ ourensana, surge su existir, su agua azul de artista, raíz de los árboles-vida, energía natural, materia prima cuyo fruto de varios años es esta exposición. El artista descargó sus maderas talladas y pulidas en el Museo Municipal hace unas fechas, de humanas formas y variados tamaños, esculturas de bulto redondo, y estilizado canon. Dejando atrás la pizarra y piedra, o metal, que habían dominado sus exposiciones primeras, el artista excavó en la leñosa materia en busca del cuerpo, femenino o masculino, formas columnarias en las que descubre, en ocasiones, lo imposible de su naturaleza en el hueco, o vacío, del lleno orgánico. Las figuras femeninas, con niño a veces, su suave tacto se quiebra en angulosas formas. En ellas busca una imagen, o símbolo mental de calidez humana y fortaleza. Así su Maternidade do corazón, que trae desde el Lusitano, esencia de esta tierra, dónde Javier y familia acogen desde 1930, calidad y tradición desde la buena cocina, y los grandes relieves Ella / Él que, con aire de triclinium romano, ornan su comedor. Es en esta tierra, la suya, donde está su fuerza: en lo alto la Mariola do Xurés, un canto a la curva desde la roca, único excursus inanimado de la muestra, pues aquellas Dama do Castelo, Mouro do Xurés, explicitan su relación con la orografía amada. Desde la materia, pino, roble, naranjo, castaño, nogal o eucalipto, acacia, encina, cerezo o peral, las formas seleccionadas. Sus hombres angulosos, caminan o trabajan, fuertes y duros, que viven vidas individuales unidos a aquellas desde la proximidad vital, Yo/Tu, en diálogo de alteridad. Los dibujos de la superficie en la piel/corteza del árbol elegido, potencian y animan cada expresión, y las anilinas transportan con su color el sentimiento de Monteiro en los rostros, con una querencia especial por el azul que invade el cuerpo, como el agua, oro-azul, y verde. Así en el miliario con mensaje en grafía judía, que sorprende por inverosímil ante una tierra atravesada desde épocas inmemoriales por una vía natural en la que muy pronto se habló el latín, lengua del Imperio de Roma, en la Vía Nova, que atravesaba la Gallaecia. Es en todos la naturaleza material, con la que interactúa la otra, vital y superior, que la sostiene, fecunda matriz. El artista ha repoblado con ella las dos plantas expositivas municipales, gente que son árboles, hábitat del bosque. En su taller explicitó una forma expresiva, en la que el acabado final, de brillante exterior, privilegia la emoción desde el tacto, potenciado en apoyo del colectivo ciego, al que se invita a acercarse para sentir su arte.

Articulo de : XABIER LIMIA DE GARDÓN
Referencia:  www.laregion.es